Entre el 10 y el 15 de agosto, la primera cohorte del Programa de Formación de Liderazgos en Seguridad Pública participó en una inmersión en Medellín, Colombia. Realizada por Leme en colaboración con FGV EBAPE y la Universidad EAFIT, la programación reunió clases, actividades de campo, visitas técnicas y encuentros con investigadores, gestores públicos y profesionales de diferentes instituciones colombianas.

¿Por qué Medellín?

En los años 90, Medellín llegó a registrar 395 homicidios por cada 100.000 habitantes, lo que la convirtió en una de las ciudades más violentas del mundo. En 2025, esta cifra cayó a 13, una de las reducciones de violencia letal más significativas documentadas en una gran ciudad.

Sin embargo, esta disminución no eliminó a los grupos criminales: más de 400 combos aún controlan territorios y cobran extorsiones en la ciudad. Aun así, Medellín mantiene una intensa circulación de residentes y turistas, un comercio activo y servicios públicos en funcionamiento, incluso en áreas con fuerte presencia de estos grupos. Esta reducción de los homicidios fue resultado de un enfoque integrado, que combinó políticas de seguridad, fortalecimiento institucional e intervenciones urbanas y sociales.

Medellín es, por lo tanto, un caso poco común: una ciudad que redujo drásticamente la violencia letal sin eliminar el crimen organizado y que hoy convive con él sin que esto paralice la vida urbana. Fue esta trayectoria de la ciudad, incluidas sus estrategias, resultados, límites y desafíos, la que los participantes del Programa conocieron de cerca. La propuesta no es reproducir un "modelo Medellín" en Río de Janeiro, sino ampliar el repertorio de los participantes para pensar en soluciones para la realidad del estado.

A lo largo de la semana, las clases y sesiones estuvieron a cargo de investigadores y especialistas con diferentes perspectivas sobre seguridad pública y criminalidad, entre ellos Santiago Tobón, Gustavo Duncan, Miguel La Rota, Felipe Martínez, Andrés Preciado, Sergio Urán, Alejandro Gómez y Michael Weintraub. La diversidad de experiencias académicas y profesionales permitió a los participantes discutir los desafíos de la seguridad pública colombiana desde diferentes enfoques, combinando investigación, conocimiento sobre el contexto local y experiencia institucional.

Crimen organizado y control territorial: entender antes de enfrentar

Uno de los principales ejes de la inmersión fue comprender cómo se organiza y ejerce el control territorial el crimen organizado en Colombia. Las clases abordaron la formación y transformación de grupos armados, las diferentes formas de actuación del narcotráfico y los mecanismos de control ejercidos por organizaciones criminales en contextos urbanos y rurales.

A partir de este diagnóstico, los participantes conocieron las respuestas institucionales desarrolladas para enfrentarlo: los acuerdos de sometimiento utilizados por Colombia, experiencias de negociación y desmovilización de grupos armados e iniciativas municipales para dimensionar y enfrentar economías criminales como la extorsión y el tráfico de drogas.

Justicia penal, datos y prevención

La inmersión también permitió conocer diferentes dimensiones del sistema de justicia penal colombiano. Las clases abordaron Derecho y Proceso Penal, estrategias de persecución penal y los procesos de negociación llevados a cabo por el Estado con grupos armados. En la Fiscalía Nacional, equivalente al Ministerio Público brasileño, los participantes visitaron el departamento de criminalística y conocieron el SUCOBA, sistema de comparación balística utilizado en la investigación forense.

Michael Weintraub, profesor de la Universidad de los Andes e investigador afiliado al Leme, presentó evidencia sobre la confianza y la legitimidad policial, analizando prácticas capaces de fortalecer esta relación, desde protocolos de abordaje neutrales hasta experiencias brasileñas, como las cámaras corporales de la Policía Militar de São Paulo y la actuación del RAIO, de la Policía Militar de Ceará, cuyos efectos también alcanzaron la confianza de la población en las policías.

Parte de la cohorte también participó en una reunión con representantes de las Secretarías de Seguridad y de Juventud de Medellín, quienes presentaron el programa Parceros, orientado a la prevención de la violencia y del involucramiento criminal de niños, niñas y adolescentes mediante un enfoque integrado y multidimensional.

Aprendizajes de Medellín para los desafíos de Río

La conexión entre la experiencia colombiana y los desafíos de Río de Janeiro estuvo presente durante toda la inmersión y cobró fuerza en la sesión de debrief realizada el viernes (14). Después de cuatro meses de formación y de una semana de convivencia en Medellín, los participantes discutieron las principales similitudes y diferencias entre ambos contextos y reflexionaron sobre cómo los aprendizajes del viaje podrían contribuir a los proyectos desarrollados a lo largo del programa. El intercambio entre profesionales de diferentes instituciones produjo ajustes en los trabajos finales y reforzó la importancia de la actuación integrada entre el Ministerio Público, la Policía Civil, la Policía Militar y el Poder Judicial.

Medellín más allá del urbanismo social

El foco de la inmersión en Medellín fue la política de seguridad y el enfrentamiento al crimen organizado. Sin embargo, la ciudad también es reconocida internacionalmente por sus intervenciones de urbanismo social, y las actividades de campo permitieron observar cómo estas diferentes dimensiones de la transformación urbana conviven en el territorio. En diferentes comunas, los participantes encontraron calles con circulación regular, plazas y áreas de recreación, infraestructura urbana y transporte público que llega a las zonas más altas de la ciudad.

Esta transformación fue más visible en el cierre de la inmersión, el sábado (15), con una visita a la Comuna 13. Históricamente marcada por conflictos violentos, la región presenta hoy una realidad bastante diferente, con presencia policial, infraestructura urbana y una intensa circulación de residentes y turistas. Para los participantes, la visita hizo concreto uno de los principales temas discutidos durante la semana: qué cambia en un territorio cuando el control armado deja de determinar quién puede entrar, circular y prestar servicios. La experiencia tiene especial interés para Río de Janeiro, donde la restricción a la circulación de agentes públicos, empresas concesionarias y otros actores externos sigue siendo una de las principales consecuencias del control territorial ejercido por grupos criminales armados.

Al reunir formación académica, actividades de campo, visitas institucionales y contacto directo con investigadores, gestores y operadores de la seguridad pública, la inmersión marcó una etapa importante del Programa de Formación de Liderazgos en Seguridad Pública y contribuyó al desarrollo de los proyectos que serán presentados por los participantes en la etapa final de la formación.